martes, 1 de julio de 2014

La tierra natal

 Óleo de Kathrin Longhurst

No la llevamos en oscuros amuletos,
ni escribimos arrebatados suspiros sobre ella.
No perturba nuestro amargo sueño,
ni nos parece el paraíso prometido.
En nuestra alma no la convertimos,
en objeto que se compra o se vende.
Por ella, enfermos, indigentes, errantes,
ni siquiera la recordamos.

Sí, para nosotros es tierra en los zapatos.
Sí, para nosotros es piedra entre los dientes.
Y molemos, arrancamos, aplastamos
esa tierra que con nada se mezcla,
pero en ella yacemos y somos ella.
Y por eso, dichosos, la llamamos nuestra.

Ana Ajmátova


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