¡Soy el único actor, el único espectador!
mano mía de ardiente dedo metálico
relámpago rojo que opaleces los ojos
buque que te hundes en el mar sin recuerdos.
(José Dimitri)
mano mía de ardiente dedo metálico
relámpago rojo que opaleces los ojos
buque que te hundes en el mar sin recuerdos.
(José Dimitri)
Ella era una frecuencia,
que destila sonidos líquidos
de las paredes vivientes del teatro.
Una subterránea emanación,
que invoca el oscuro sacrilegio
de las palabras.
Una ráfaga de existencia,
antes dada por interfecta,
pero ahora levitante
en el exorcismo de los dramas.
Ella tan indomable
en el ritual onírico,
donde se desquicia su alma,
donde se pervierte el tiempo,
en sus místicas ironías.
Vestida del cachemir
plumiforme,
tejidos desde donde
se liberan sus
bestiales espectros,
sombras del pasado,
que en el presente nacen.
Eternamente desprendida,
rastro desnudo de la pasión
que sangra su servilismo
y que es migraña
doliente de la dulzura.
Olimpo de la noche
es su rol
en el más brumoso ilusionismo.
Evocación inofensiva
y, a la vez, calamitosa,
entre las dilapidadas hazañas.
Consorte del teatro,
piel que es umbroso duende,
feudo adictivo de las palabras,
que lánguidamente se desangran,
entre giros escabrosos,
que resurgen del pasado
para morir sobre el estrado,
al ser carnalmente atadas.
***Huella del aire***
12-05-2014
Fondo musical: Ne me quitte pas de Edith Piaf
que destila sonidos líquidos
de las paredes vivientes del teatro.
Una subterránea emanación,
que invoca el oscuro sacrilegio
de las palabras.
Una ráfaga de existencia,
antes dada por interfecta,
pero ahora levitante
en el exorcismo de los dramas.
Ella tan indomable
en el ritual onírico,
donde se desquicia su alma,
donde se pervierte el tiempo,
en sus místicas ironías.
Vestida del cachemir
plumiforme,
tejidos desde donde
se liberan sus
bestiales espectros,
sombras del pasado,
que en el presente nacen.
Eternamente desprendida,
rastro desnudo de la pasión
que sangra su servilismo
y que es migraña
doliente de la dulzura.
Olimpo de la noche
es su rol
en el más brumoso ilusionismo.
Evocación inofensiva
y, a la vez, calamitosa,
entre las dilapidadas hazañas.
Consorte del teatro,
piel que es umbroso duende,
feudo adictivo de las palabras,
que lánguidamente se desangran,
entre giros escabrosos,
que resurgen del pasado
para morir sobre el estrado,
al ser carnalmente atadas.
***Huella del aire***
12-05-2014
Fondo musical: Ne me quitte pas de Edith Piaf

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